
Así me pasé 6 años: opositando. Entre el año 2009 y el año 2016 pasé una media de 15 horas diarias sentada frente a los libros, preparándome unas oposiciones durísimas. Ya os adelanto que finalmente decidí abandonar. Llegué hasta el final, y me di cuenta de que no quería continuar con ello. El día del último examen de la oposición entré en la sala donde tenía que defender oralmente los temas, y me di cuenta de que no quería hacerlo. Entonces decidí dejar la oposición.
CUANDO DECIDES DEJAR LA OPOSICIÓN
En ese momento tenía 30 años. Y tenía la sensación de que no sabía hacer otra cosa que no fuera estudiar. Dejar la oposición fue como dar un salto al vacío, sin red. Yo me había hecho mi esquema mental de la vida que siempre había querido, que consistía en conseguir ese trabajo, casarme, tener hijos… Y de repente vi que ese sueño se destruía delante de mis narices. Tendría que esperar para conseguir todo eso. En ese momento me veía perdida y muy lejos de lograr cumplir esos sueños. Además, veía cómo la gente de mi alrededor sí que iba consiguiendo todo eso que a mí se me escapaba.
NO TODO ES MALO DESPUÉS DE DEJAR UNA OPOSICIÓN. CUMPLIR METAS
En realidad, no podía quejarme: tenía (y tengo) una familia maravillosa, unas amigas increíbles y un chico a mi lado que me apoyaba en todo lo que hacía. Hoy en día sigue siendo mi compañero del alma. Gracias a sus ánimos conseguí recomponerme y empecé a buscar trabajo. Al cabo de un tiempo, por fin lo encontré. Un trabajo que me encantaba y que “era de lo mío”, como se suele decir (de hecho, le debo a las oposiciones el haber encontrado ese trabajo). Primer sueño cumplido: check √.
Fue entonces, cuando, de broma, le dije a mi pareja: ¡ahora ya nos podemos casar! Fíjate tú qué tontería, pero yo tenía la ilusión de casarme. Dicho y hecho: a los pocos días ya estábamos prometidos. Nos casamos al año siguiente en la boda de mis sueños. Segundo sueño cumplido: check √.
Me quedaba el tercer sueño: mi pareja y yo siempre habíamos hablado de tener hijos; queríamos ser padres.
RENUNCIA A SER MADRE JOVEN
Según escribo este título me doy cuenta de que la incorrección viene dada ya por el propio título: ¿qué es ser madre joven? Ahora ya sé que la edad para ser madre, aunque viene limitada por la biología, no es tan baja como a veces se piensa. Cierto es que es más fácil (biológicamente) convertirse en madre a los 23 años, pero no lo es socialmente, a día de hoy. (En otra entrada hablaré sobre la fertilidad, y las edades óptimas para concebir, que se alargan hasta mucho más de esa edad).
Sin embargo, una vez superada la barrera de los 30 años, las presiones sociales, el postureo de la gente, y la falta de información hacen que te creas que estás perdiendo el tren de la maternidad. Y en su momento ello hizo que entrara en una tristeza profunda de pensar que había renunciado a ser madre más joven por una carrera profesional. Mucha gente de alrededor había tenido hijos antes que nosotros (no todos, había otros en nuestra misma situación), y algunos nos decían las típicas frases de “se os va a pasar el arroz…” y me lo creí.
Me sentía fatal con la sensación de haber perdido el tiempo estudiando. Yo estudié con la intención de dar a mi familia un buen futuro, pero en ese momento ese pensamiento parecía que se me había olvidado.
Ahora que tengo un trabajo estupendo y que tengo a mi nena conmigo (finalmente fui madre a los 34 años, como cuento en esta otra entrada), me lamento de haber perdido el tiempo pensando tonterías. Hoy en día no me arrepiento de nada. Gracias a esos estudios tengo el trabajo que tengo, y estoy orgullosa de ser madre trabajadora. Por eso, con esta entrada quiero dar ánimos a la gente que, como yo, han pospuesto su deseo de ser madres o padres y lo han supeditado a lograr primero una carrera profesional.
(¡OJO! En ningún caso quiero dejar de lado a las personas que han optado por renunciar a su capacidad laboral para cuidar a sus pequeños, o que no han tenido oportunidades de entrar en el mercado laboral, o de estudiar. Todas y todos somos súper mamás y súper papás. Pero en esta entrada quería dirigirme a la gente que se encuentra en mi situación).
FINAL FELIZ
Al dejar la oposición me vi perdida, pero finalmente conseguí todo lo que quería: tengo un trabajo que me encanta, y una familia y unos amigos estupendos. Animo a las personas que estáis leyendo esta entrada a perseguir vuestros sueños, a no sentiros que “vais tarde” o que “todos lo consiguen menos yo”. Yo pensé eso, y perdí días llorando que no van volver. Que no os pase lo mismo. Todos los sueños son importantes, y da tiempo a cumplirlos todos.
Se despide, Amatxo